Sobre redes productivas y energía

2044470902_f0fbe9dc74Siempre me he fijado en la naturaleza para tratar de alguna forma dar una explicación sencilla a las cosas. La semana pasada conversando sobre redes con José Miguel Bolívar, me vino a la mente el principio universal conocido como la ley de conservación de la energía y que dice literalmente así:

De forma más sencilla lo que viene a indicarnos es que la energía ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma.

Repasando otros conceptos sobre energía, me vino a la mente el de la energía potencial, que es “la que mide la capacidad que un sistema tiene para realizar un trabajo en función exclusivamente de su posición o configuración“. De alguna forma podemos pensar que se trata de la cantidad de energía que un sistema es capaz de almacenar para luego transformarla en trabajo. Y por último me acordé de otro tipo de energía, la energía cinética, que es “la que posee un sistema cuando éste se pone en movimiento“. Esta energía se genera a través de la aceleración del sistema hasta que alcanza una velocidad determinada en cuyo momento la energía se estabiliza.

Aplicando estos principios científicos, podemos decir que “una red productiva es una red cuya energía potencial se ha transformado en energía cinética.”

Como afirma José Miguel Bolívar, una red es una estructura compuesta por personas cuyo nodo de dicha red comparte al menos un interés con otro nodo. La mera definición, que dota de humanidad a la estructura red, nos indica que las redes son energía y que al proceder de intereses comunes, puede decirse que la energía potencial de la red es la suma de todas y cada una de las energías concentradas en cada nodo. El carácter emergente de estos sistemas hace pensar que la potencialidad a desarrollar en entornos cambiantes y de incertidumbre es enorme, dado que se parte de la conjunción de energías diversas concentradas en un mismo sistema y que emergen del conocimiento y la creatividad de cada uno de los nodos.

Como todo en el universo, las redes también se ven afectadas por el cambio y la incertidumbre. Todo en el universo esta sujeto a convulsión. Cuando surge un movimiento convulso, las redes pueden reaccionar a dicho movimiento convulso con objeto de dar explicación o solución al mismo. Surge el proyecto, y los nodos movidos por la diversidad complementaria comienzan a generar movimiento. La energía potencial se transforma en energía cinética. Ha nacido una estrella, ha nacido una red productiva. De forma natural se ha tejido una nueva red cuya diferencia radica en que tiene un estado diferente de energía.

Las redes productivas, no sólo han de ser productivas sino que también han de ser eficaces y eficientes. De ahí la importancia de que por ejemplo los procesos de toma de decisiones hayan de ser muy concretos y dinámicos. ¿Consenso o consentimiento? Consenso es lo que usan nuestros gobernantes para tomar decisiones, y a la vista está la eficacia que se obtiene. Como comenta Paz Garde, las decisiones por consentimiento “integran todas las propuestas de valor de los nodos de la red“, esto lleva a que las decisiones tomadas no representan ningún tipo de pesadez para nadie, consiguiéndose maximizar el beneficio para todos y cada uno de los nodos de la red.

Una vez que la red productiva alcanza su resultado de la forma más eficaz y eficiente, su energía cinética vuelve a trasformase en energía potencial (al margen de otras posibles transformaciones mínimas), con lo que vuelve a trasformase en una red de conocimiento. Esto me lleva a pensar que a distintos movimientos, distintas respuestas posibles. Esto implica que ante distintos proyectos, pueden generarse distintas redes productivas, todas ellas de escala humana, dado que de esta forma puede gestionarse mejor la energía sin que se produzcan transformaciones energéticas no deseadas.

Esta metáfora, que en mi opinión explica muy bien la diferencia clave entre una red de conocimiento y una red productiva, da cabida a muchas de las reflexiones que ya han hecho Amalio Rey, Paz Garde, David Sánchez o José Miguel Bolívar, por lo que ¿seguimos tejiendo conversación sobre redes productivas? Yo seguiré haciéndolo encantado en red.

Imagen de Tim O’Brien