IX Jornadas OPTIMA LAB: Calentando el futuro 4

En los momentos en los que surgen las dudas, las inseguridades y la incertidumbre hinca sus colmillos en el día a día, es momento de enfriar, conseguir información útil y relevante y tomar decisiones diferentes, porque sólo haciendo cosas diferentes puedes conseguir resultados diferentes.

Después de casi seis meses de trabajo, en los que hemos podido poner en práctica algunas de las ideas que surgieron en nuestras últimas jornadas, los pasados 21 y 22 de junio volvimos a vernos en el Palacio de los Infantes de Euroforum, para celebrar nuestras IX Jornadas y seguir construyendo el proyecto de OPTIMA LAB.

El formato de este encuentro ha sido muy similar al del anterior, con la salvedad de que hemos aprovechado la ocasión para renovar nuestro material fotográfico de la mano de un grande de la fotografía, Xavier Vila.

Nada más llegar a Atocha pude disfrutar de una magnífica conversación con Jordi Fortuny, mientras hacíamos algo de tiempo para llegar a nuestro punto de encuentro en Casa Mingo, con el resto de la banda, inclusive Jesús Serrano que se desplazó hasta Madrid en viaje relámpago para participar en la sesión fotográfica. Fue un inmenso placer volver a verle.

Después de comer nos dirigimos al estudio fotográfico donde nos dejamos llevar en todo momento por la profesionalidad de Xavier, que supo sacar con grandes dotes de sencillez y naturalidad nuestros mejores momentos. Xavier es una persona sencilla y sobre todo muy cercana, y eso se hace notar en su buen hacer. También fue de agradecer contar con Cristina García de Quesada, que fue la responsable de que saliéramos algo más guapetes 😉

Entre fotografía y fotografía, pude saber que tanto Xavier como yo compartimos gustos musicales, concretamente por el legendario grupo de Rock Británico Queen, del cual Xavier ha sido fotógrafo oficial durante sus últimas giras. Gracias Xavier, de corazón, por compartir tantas curiosidades y anécdotas, y sobre todo por el detalle. Me llegó al alma.

La segunda jornada de trabajo de nuestro encuentro fue facilitada en todo momento por David Sánchez de forma impecable.

Trabajamos de forma intensa con gran transparencia, y sobre todo con comunicación directa, distintos aspectos, como por ejemplo el modelo de red, el uso de la inteligencia colectiva, nuestros distintos flujos de comunicación, los roles que se desempeñan, el grado de autonomía de los nodos de la red o la sensación de poder influir en nuestro futuro.

Al igual que a David Sánchez, me resultó muy útil y clarificador tomar la temperatura a nuestro estado como red productiva. OPTIMA LAB ya se ha hecho mayor, y la ropa que antes le iba bien, ahora le queda apretada. La ropa apretada nos impide movernos y el movimiento es una propiedad inherente a las redes productivas.

Mi lectura personal de las jornadas se resume en una idea. Hemos de calentar el futuro y enfriar el presente, ya que tan solo de esa forma se consiguen resultados diferentes. Aún así, nuestra tendencia natural es la contraria. Solemos poner foco en lo que ha ocurrido hoy, ayer o hace una semana, contribuyendo a que VUCA dirija nuestro barco, dando paso al victimismo, la queja y el pensamiento supositorio. En estas circunstancias no hay ladrillos para construir el futuro.

Nuestro sistema caliente está siempre pendiente de lo que ocurre en el momento. No quiere saber nada del futuro, de hecho tiende a descontarlo en sus cábalas para justificar sus decisiones y, como afirma Alvin Toffler, «hemos de pensar en las cosas grandes mientras se hacen las pequeñas».

En las anteriores jornadas reflexionamos mirando hacia dentro para dar lo mejor hacia fuera. En esta ocasión la reflexión ha ido encaminada a enfriar el presente para calentar el futuro. La efectividad personal es el camino.

Aprovecho para dar las gracias a tod@s los integrantes de OPTIMA LAB por su implicación en estas jornadas al igual que en todas las anteriores. A Paz Garde por recordarme que puedo influir en mi futuro, a David Sánchez por dinamizar con espada presta para que ese enfriado del presente y subida de temperatura del futuro haya sido posible, a Jordi Fortuny por enseñarme que desde la calma y la escucha se aprende mucho más, a Cruz Guijarro por sus interesantes análisis y aportaciones, a Jerónimo Sánchez por enseñarme que desde la serenidad se ven las cosas de otra manera y, como no, a José Miguel Bolívar por poner de manifiesto que cuando se calienta el futuro y se enfría el presente ocurren cosas diferentes.

Un fuerte abrazo y hasta las próximas jornadas que, aunque parezca mentira, serán las décimas.