Proyectos: ¿Eres realmente responsable del resultado? 2

People in a Meeting and Responsibility ConceptA nivel corporativo, en ocasiones, suele confundirse el concepto de productividad personal con el de productividad colectiva. Cualquier organización se comporta como un sistema, de hecho las organizaciones son sistemas y por tanto, cualquier cambio que afecte a una parte de éste, afectará también a su totalidad en cualquier sentido. De ahí que cuando se consigue mejorar la productividad individual de las personas, se consigue mejorar los resultados de la propia organización.

GTD es una metodología de productividad encaminada a maximizar la eficacia y la eficiencia personal, eliminando el estrés autogenerado, lo cual tiene gran impacto a nivel corporativo cuando se es fiel a los principios universales sobre los que se asienta la metodología. En GTD se gestionan compromisos, y en ocasiones, sobre todo en entornos corporativos, suele confundirse el término compromiso con el de responsabilidad.

Recuerdo de mi anterior etapa profesional que se confundía con mucha facilidad el concepto de proyecto con el de resultado. Solía entenderse por proyecto, la caja que contenía parte de las especificaciones necesarias para poder conseguir el resultado que se pretendía, que en mi sector era el de construir un nuevo edificio. Al margen de esta confusión del concepto, añadiré también que el resultado tampoco se definía como tal de forma específica, ni tampoco se especificaba cuál era el para qué, dado que se daba por hecho que era meramente lucrativo. Ante esta falta de claridad y de definición que suele darse en muchas organizaciones, ¿de quién es la responsabilidad del resultado? Éste es uno de entre tantos problemas que plantean las estructuras jerárquicas dentro del trabajo del conocimiento. Cuando hablamos de productividad personal, tú debes de ser el responsable de los resultados que te has comprometido a alcanzar, de lo contrario asumes un compromiso irreal y por tanto inalcanzable, que te llevará de forma ineludible a una situación generalizada de estrés y frustración.

La gestión realista de resultados en entornos corporativos (me gusta más llamarlos así que proyectos) es otro de los grandes retos que plantea el trabajo del conocimiento, dado que el plano humano toma relevancia absoluta y la autogestión pasa a ser una cuestión indiscutible. Sin embargo se siguen usando metodologías tradicionales de gestión de proyectos, basadas fundamentalmente en el supuesto de que los entornos de trabajo permanecen estables y por tanto predecibles, nada más lejos de la realidad actual.

Por tanto, una pregunta saludable que podrías hacerte sería la siguiente: ¿Estás seguro que eres responsable del resultado? Si estás absolutamente seguro, enhorabuena, tienes por delante todo un camino para llegar a él, así es que sólo te queda ponerte en marcha. Ahora bien, si no lo estás debes entender que sólo eres responsable de la parte del resultado que te corresponde, bien porque te es asignada o bien porque te has comprometido a ello y eso es solamente lo que debe entrar en tu sistema. Suele ser muy habitual, sobre todo al principio, mezclar en la lista de proyectos resultados de los que somos responsables y de los que no lo somos por si las moscas. Se trata de una mala práctica derivada básicamente de la falta de claridad que suele darse sobre todo en entornos corporativos. Una de las bondades de GTD es que convierte conceptos tradicionalmente complejos como el de proyecto en conceptos realmente sencillos como el de resultado.

Recuerda, a no ser que seas el responsable de gestionar un proyecto concreto, si usas GTD, en tu sistema sólo deben entrar aquellas partes, hitos o subproyectos de las que tú eres realmente responsable. El resto no te corresponde y será el owner del proyecto el que seguramente tenga que hacer un uso extensivo de su lista a la espera para gestionar todo aquello que tiene delegado o debe hacer seguimiento. Así es que cuando participes en grandes proyectos y tengas que llevarlos a tu sistema, reflexiona y respóndete a la siguiente pregunta: ¿Eres realmente responsable del resultado?